revista de poesía

La elementalidad de la comida – María Laura Romano

La elementalidad de la comida

wip20101 – versión pdf

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9 comentarios

  1. Rom

    hola! bienvenidos pájaros! espero sus comments!

    agosto 13, 2010 en 4:28 pm

  2. Estuve releyendo los textos del wip de Maria Laura, y queria dejar mi comentario:

    Creo que es un poema que merece y necesita varias lecturas. Pienso que definitivamente el tema de la “memoria” lo atraviesa en su totalidad(y toma una forma literal en los ultimos versos, lo concreta). Hablo de la memoria desde un lugar de recurso empleado, quizas como dinámica que se fusiona con los tiempos que se distinguen: las tres voces o etapas claramente marcadas y desarrolladas -que habíamos notado en el encuentro del taller-.
    Me llama mucho la atención como se va construyendo el sujeto, y el “objeto-texto”: esto de las impresiones que van cambiando el angulo o la visual a medida que vamos avanzando en la lectura, por momentos me daba la sensacion de que me corria de “foco” todo el tiempo, pero hacia un trasfondo mucho más profundo. Como una especie de “pensamiento lateral”, y entonces encuentro algo que me gusta definirlo como una presencia lúdica.

    ¡muy lindos poemas!
    me parece que esta bueno
    que los sigamos pensando
    e interpretando desde otros lugares
    porque cuando yo lo estaba leyendo
    y creía que cerraba alguna idea
    seguia autodescubriendo en mi,
    pensamientos sobre el texto, dinámico!.

    septiembre 6, 2010 en 4:48 am

  3. Hola, Claudia y todos:
    Primero, agradezco mucho tu comentario! Y lo de la memoria es verdad. Digo, la cuestión de usarla como recurso porque permite seguir avanzando para atrás o adelante: los recuerdos de la hija, los recuerdos de los recuerdos de la madre que tiene la hija y así. Y no sé, me da la sensación que para adelante también permite avanzar porque está el hijo y las generaciones de los “siglos por nacer”. Todas memorias en potencia que pueden ser explotadas para escribir.
    Y me encanta eso que decís del pensamiento lateral, como si hubiera algo que se va corriendo de foco. La verdad que estoy media desarmada de pensamiento en este punto, pero me parece que tal vez tiene que ver con la sensibilidad de ella (la personaje jeje) que se dispara para cualquier lado.
    Bueno, otra vez muchas gracias! Re lindo comentario.

    septiembre 7, 2010 en 4:18 pm

  4. Claro!
    Pero entonces ahora tambien se me ocurre pensarlo como “la ambiguedad de la memoria”: en el sentido que vos planteas, pero tambien en cuanto a recurso sobre los tonos o registros del texto (no se si me llego a explicar). O sea, lo que te permite volver para atrás o ir hacia adelante en relacion a eso: como que uno cae y dice “ahh!!” y capaz vuelve desde la ultima pagina a la tercera para llegar al punto donde empezaba a desarrollarse ese mecanismo, una cosa asi! Quizas hay algo que pasa inadvertido en una primera lectura pero cuando lo encontras tenes que retroceder para ver como “cuajando” en el texto.

    Y además, no se, pero creo que capaz esta bueno el pensamiento desarmado como decis vos. O que se vaya alterando como consecuencia de la sensibilidad fragmentaria. Pero eso es solo mi opinion..

    Bueno, espero que se entienda lo que quiero decir, como es medio complejo se me hace dificil plasmar las ideas con forma de diálogo.

    Saludos!

    septiembre 9, 2010 en 3:49 am

  5. Hola Chicas, qué bueno que se hayan puesto a dialogar! No te preocupes Clau, que esto del diálogo es una cuestión de práctica y es igual de difícil para todos.
    Creo que lo interesante en esto de las dualidades y las fragmentariedades y ambigüedades (tomo estas palabras que salen de los comments) tiene que ver con, por un lado, cierto “riesgo” del que me siento parte en el sentido en el que es el camino que elegimos hacer en el taller como trabajo. Tomar riesgos en el lenguaje, tomar palabras, temas, mecanismos, modos de representación que abran canales de circulación hacia zonas desconocidas, hacia zonas de indeterminación, hacia sitios reales de vivencia y devenir, aunque desde lo burocrático cotidiano no puedan ser catalogados fácilmente, no? En ir hacia lo desconocido hay un riesgo, y creo que este texto lo asume, y nosotros al leerlo nos entregamos a ese riesgo,no?
    Este texto trabaja con un “personaje” “simple” de manera “narrativa” y con 3 voces “claras”. Pongo todo entre comillas porque nada es tan definido finalmente y ahí aparece lo “fragmentario” lo “dual” lo “ambiguo”. Nada es tan claro ni está tan recortado. Lo narrativo no implica lo cronológico (eso es un imperativo de mercado), el tiempo de esta narración es aiónico – tiempo sin tiempo, sin reloj- que es el tiempo de la memoria, por eso quedamos en suspenso, no en una puerta de salida del texto sino en una nube de vapor de hielo.
    Y sin embargo, no hay una disolución completa, hay un borroneo. Digo, creo que esto que marca Clau, de ir en una dirección pero finalmente entender que va hacia otra es un borroneo que no disuelve ciertos conceptos, sino que los pone entre comillas.
    ¿Qué opinan de esto?
    Los que puedan/quieran sumarse a construir esto del diálogo me parece precioso, ocurre un “rearme” conjunto del pensamiento (Lau decía que su pensamiento estaba desarmado, me parece muy justa su imagen),
    besos y avanti!
    rom

    septiembre 9, 2010 en 6:49 pm

  6. Sí, yo también celebro el diálogo! Además, esto de hablar con otros del propio texto genera extrañamiento sobre lo que escribís. Y eso está bueno. La sensación que da el taller y sobre todo el taller ampliado es que la escritura no es tan solitaria y que no hay que “pensar” sola/o! Gran alivio!!
    Retomado la cuestión de la memoria, entiendo lo que dice Claudia y lo que dice Romi. En el texto no hay cronología, sino que hay un deslizamiento por diferentes tiempos. De hecho, la última estrofa te reenvía otra vez al momento del embarazo (yo lo había pensado primero como un defecto, pero por todo lo que estamos hablando ahora creo que no es así).
    Además, en los últimos versos se me había ocurrido pensar que las cosas tienen memoria, por eso “la memoria glacial de los cubitos”. Tal vez no las cosas en sí, pero lo que me parece que sucede es que los humanos le adjudicamos memoria a los objetos del mundo. Por ejemplo, el hielo puede tener una memoria prehistórica: algo así como si las huellas que dejaron todos los hombres sobre el hielo pudieran conservarse en él. Qué bueno sería que los objetos recuerden y cuenten sus memorias del mundo humano.
    Yo en ese verso pensaba en el interior de un cubito y todas las vetas que tiene y los agujeritos, las rugosidades. Ahora se me ocurre que con esa imagen del interior del hielo se puede representar el tiempo del texto, pero no sé cuán iluminadora será.
    Y en parte esto lo relaciono también con lo desconocido que dice Romi, con el desafío de lo desconocido. Sumergirse en ese hielo, en una nube de vapor de hielo, meterse en agua dura … Ahí hay una intimidad que se desconoce. Cuando pienso en construir personaje pienso en crear esas intimidades desconocidas. El problema es que siempre se trata de una intimidad pegada a la mía. Entonces me pregunto, ¿se puede construir un personaje con el que no tengamos nada que ver?
    Bueno, cierro como Claudia: espero hacerme entender!
    Besos.

    septiembre 10, 2010 en 3:27 pm

  7. Rom, lo que decis del riesgo creo que es tal cual: desde lo burocrático no puede ser catalogado facilmente, y quizas por inercia cuando hablamos del lenguaje se nos presenta como una especie de “tentacion” para llevarnos para el lado de encasillar, etiquetar, querer poner en un determinado lugar el “objeto-texto” o las palabras.

    Ahora, creo que el riesgo que tiene el texto quizas nosotros lo asumimos cuando elegimos como lo queremos leer (me refiero a la propia lectura, la individual).
    Lo que el texto le permite a la duda (hablo de esto que decis vos, de que nada esta totalmente claro o establecido) hace que no podamos tener una estabilidad sobre el mismo.
    Con relacion a “un borroneo que no disuelve ciertos conceptos, sino que los pone enre comillas” yo creo que es asi, es raro pero incluso cuando estoy escribiendo sobre el poema tengo la sensacion o la necesidad de poner muchisimas cosas entre comillas como para “aflojar” (valga la redundancia, ja) un poco al termino o la idea que estoy exponiendo. creo que el texto tiene cosas que no resuelve, pero tambien pienso que es lo que lo hace interesante!

    Laura, es verdad lo del extrañamiento, yo estos dias que vengo pensando esto, a medida que lo seguimos charlando lo empiezo a tomar con mas distancia para poder ahondar en cosas que no podes tal vez descubrir con las primeras sensaciones o impresiones que te trasmite el poema cuando recien lo lees.

    Sobre lo que decias, a mi me gusta el deslizamiento a traves del tiempo creo que arma el propio tiempo del texto.
    Lo de la memoria de los objetos me hizo una especie de “flash” creo que tambien nosotros le pasamos nuestra memoria a las cosas y por eso guardamos cositas “que nos hacen acordar a cuando..” o “de aquella vez que..” todo el tiempo estamos tratando de pasarle nuestra memoria a los objetos con la excusa de guardarlos como simbolo o significado de (o al menos creo que yo lo hago, je)
    Y en cuanto a la pregunta: ¡¡que pregunta!! esto me llega de cerca por que yo hago “guion” y me desafio todo el tiempo con ese dilema: con cuanto de uno tiene un personaje? y creo que siempre tiene una dosis aunque sea minima autobiografica, por que no podemos desprendernos de nosotros mismos, y si no es asi quizas es algo agarrado o tomado de una persona cercana a nosotros, que en definitiva es lo mismo! asi que no quiero confirmarlo pero estoy mas cerca de pensar que no, que siempre hay algo de nosotros volcado en esa construccion! pero de todas formas: ¡¡creo que es grandioso que asi sea!!

    Besos

    septiembre 12, 2010 en 6:19 am

  8. Claudia! yo tampoco me desprendo o tal vez lo que me pasa es que cuando logro desprenderme siempre tengo que volver al punto de identificación. nO SÉ…
    y bien claro lo que decís de la memoria de los objetos: yo lo hago todo el tiempo, de ahí que mis cajones estén rebosantes de cosas.
    Besos.

    septiembre 15, 2010 en 2:36 am

  9. Acerca de la memoria de los objetos: claro que cargamos con nuestra energía a las cosas, incluso a las palabras. Pero en este caso, y muchas veces, también existe el proceso inverso. Usar las palabras implica descubrir su carga, ver qué de los ancestros sobrevive en ellas, o incluso qué de lo simultáneo se divierte en ellas. Las palabras claro, son objetos, cargados de memoria, de sentido, de tensión y ambigüedad y susceptibles de descarga, carga y recarga. Sobrecarga también. Sobrepeso incluso, no? Pero este no es el caso, hablando de comida, yo diría que es un texto magro, no porque sea flaco, sino porque mantiene algunas líneas, aunque le crezcan rollitos, o rulos, habría alguna línea que se mantiene, aunque fuera borrosa, o medio macetona.

    septiembre 21, 2010 en 2:11 am

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